Archivado en: General

Una bandada de cigüeñas surcaba el cielo raso. El niño las iba contando, una por una, mientras a un lado de la carretera su padre lo esperaba, con las puertas del coche entreabiertas, tratando de recomponer frases para decírselas esta vez sin tapujos, sin mentiras, con el corazón limpio de culpabilidad.
Aunque el niño no está contando cigüeñas ya, está pensando cómo preguntarle al padre lo que quiere saber. Muchas veces lo ha intentado pero la vergüenza no le deja, y no es vergüenza, es otra cosa... ¿qué es?
Recuerda a su padre cuando aquella noche vino a casa acompañado de la mujer de pelo horrible, cómo le podía gustar a su padre una mujer así; piensa mucho sobre esta questión del pelo. En el colegio se burlarían de ella. Y su madre, ¿dónde está? ¿en qué cielo? Porque en este, surcado de cigüeñas, en este cielo.... no la ve.